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jueves, 21 de junio de 2012

El fin de semana, motivo de pelea

Pareja distanciada


En ocasiones, los enojos y reproches se convierten en una constante en el tiempo libre de las parejas. Las claves, el diálogo y la negociación.

Muchas parejas creen que vivir juntos implica tener que hacer todo juntos. Por más parecidos que fueran (y habitualmente no lo son), es imposible desear lo mismo y en el mismo momento. Para colmo, las exigencias cotidianas de la vida actual impiden tener un espacio propio durante la semana laboral. Todos esperamos el fin de las actividades para poder dedicarnos a nosotros mismos. Pero no siempre la pareja tiene las mismas intenciones y, si la creencia es que se debe actuar en conjunto, probablemente surjan diferencias, peleas y reproches.

Algunos ejemplos de esta problemática del fin de semana son los siguientes comentarios:

* Estoy toda la semana ocupada con mi trabajo y después, con la casa. Espero el fin de semana para distraerme y él se va a jugar al tenis con sus amigos o mira televisión. La estoy pasando peor que mis amigas solteras. Envidio sus posibilidades de salir y hacer cosas nuevas.

* Estoy cansado de que ella quiera ir siempre a la casa de su familia. Es un plomo y yo necesito despejarme. Por otra parte, ella dice que no puede verlos durante la semana, cosa que es real, pero no estoy dispuesto a sacrificarme.



* A ella le gustan las actividades sociales y, a mí, las deportivas. Tampoco nos ponemos de acuerdo respecto a las películas que elegimos, ni siquiera con los amigos. Cada fin de semana es un problema. La mayoría de las veces terminamos peleados y sin ir a ninguna parte.

En todos estos casos es evidente que no hay coincidencia de intereses y es lógico que así sea. Son personas diferentes, con historias, inquietudes y características personales distintas, pero esto no quiere decir que no se amen o que hayan perdido el interés en el otro, aunque de persistir la situación, el vínculo podría deteriorarse.

Hombres y mujeres tienen una actitud diferente ante este problema. En general, ellos son menos expresivos verbalmente, se repliegan sobre sí mismos, y llegan muchas veces a la abulia. Al ser incapaces de reclamar por lo suyo, anulan su deseo. Ellas, en cambio, suelen plantear sus necesidades, aunque la mayor parte de las veces lo hacen en forma de reproche.

Creo que la mejor opción para este problema es que cada uno tenga su espacio individual. Muchas veces, recomiendo que se pongan de acuerdo sobre qué van a hacer juntos el fin de semana, como cuando eran novios. Pueden elegir una actividad para compartir (desde una buena salida hasta quedarse en casa juntos) y, el resto del tiempo, cada uno podrá emplearlo en aquello que le sea grato.


Algunos ejercicios para hacer en pareja
* Cada uno, haga una lista de las cosas que desea hacer. Diferencien las individuales y las compartidas. Junto a las actividades compartidas, escriban entre paréntesis quiénes podrían acompañarlos además de su pareja.

* Escojan un papel de calcar (semitransparente) y hagan un círculo que represente su tiempo de fin de semana. Luego, marquen proporcionalmente en qué ocupan su tiempo. Hagan abajo el mismo círculo, pero ahora dibujen cómo les gustaría que estuviese dividido su tiempo. Después, superpongan los dibujos. Tomen en cuenta los segundos, y revisen de qué manera deberían hacerlo para que los satisfaga a ambos.




Graciela Moreschi médica psiquiatra.

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